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Ago 30

Depilación láser: todo lo que debes saber para evitar riesgos

Seguramente has oído hablar alguna vez de personas que, tras someterse a un tratamiento de depilación láser, han sufrido quemaduras en al piel. Aunque, es cierto que no debemos menospreciar los riesgos de un tratamiento de este tipo, debemos advertir de que no se trata de algo habitual, sino el resultado de ponerse en las manos equivocadas.

Los métodos de depilación permanente que existen actualmente están basados en láser o en luz pulsada y ambos funcionan mediante el concepto de fototermólisis selectiva, destruyendo la estructura de la célula a través del aumento de la temperatura inducido por un láser. El pigmento que rodea al folículo piloso  absorbe la energía emitida y es destruido, mientras que la piel queda protegida mediante un sistema de enfriamiento. Por esta razón, aquellos pacientes que obtienen mejores resultados son los que tienen el pelo muy oscuro y la piel muy clara y, por ello, no funciona en vello demasiado claro o canoso.

Láser diodo

Este tipo de láser está diseñado específicamente para acabar con el pelo de una manera sencilla y rápida. Se utiliza una luz monocromática, que es mejor absorbida por la melanina y es más precisa, lo que lo convierte en un tratamiento muy seguro. Además, pueden eliminarse casi todos los tipos de vellos, salvo los más claros y en todas las partes del cuerpo sin riesgo.

Luz Pulsada Intensa

Este tratamiento consiste en el uso de equipos con un cabezal que emite un flash de luz con un rango lumínico y una amplitud mayor. De esta forma, el bulbo piloso se reduce, pero no desaparece por completo, por lo que se requieren más sesiones. La ventajas son que es prácticamente indoloro y que es más barato que otros tratamientos. El inconveniente es que, al no desaparecer del todo, es posible con el tiempo vuelva a reaparecer. Además, pueden surgir complicaciones si la persona que lo realiza no cuenta con los conocimientos ni la experiencia necesarias.

La cantidad de sesiones que deberán aplicarse tanto para el láser diodo como para el IPL dependen mucho del grosor y del color del vello, así como de la zona que quiere tratarse. Pero hay que tener en cuenta que se trata de dos sistemas completamente diferentes, por lo que es importante informarse bien y elegir bien el centro antes de comenzar.